Skip to main content
Robertus Kardi 12 Diciembre 2019 2595

¿ERES TÚ EL QUE HA DE VENIR O TENEMOS QUE ESPERAR A OTRO?


Este tercer domingo de Adviento, se llama domingo gaudete (alegraos), porque la alegría forma parte de este tiempo de espera. En la liturgia resuena repetidas veces la invitación a gozar, a alegrarse porque el Señor está cerca. El mensaje cristiano se llama “Evangelio”, “Buena Noticia”, un anuncio de alegría para todos. La alegría del Evangelio encuentra su razón de ser en el saberse acogidos y amados por Dios. Su venida en medio de nosotros fortalece, da firmeza, dona valor, hace exultar y florecer el desierto y la estepa, es decir, nuestra vida, cuando se vuelve árida. ¿Cuándo llega a ser árida nuestra vida? Cuando no tiene el agua de la Palabra de Dios y de su Espíritu de amor.

La alegría cristiana, al igual que la esperanza, tiene su fundamento en la fidelidad de Dios, en la certeza de que Él mantiene siempre sus promesas. Quienes han encontrado a Jesús a lo largo del camino, experimentan en el corazón una serenidad y una alegría de la que nada ni nadie puede privarles. Nuestra alegría es Jesucristo, su amor fiel e inagotable. 

En el evangelio de Juan, escuchamos a Jesús que dice: “Decidle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia”. Este es el verdadero Mesías: el que viene a aliviar el sufrimiento, a curar la vida y a abrir un horizonte de esperanza a los pobres.

 

COMENTARIOS 

¿Te ha gustado este artículo?

compártelo