SER Y HACER FAMILIA: UN RETO DE NUESTRO TIEMPO
En este domingo celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. En el Evangelio, Mateo remarca la figura de José, como cuidador e intermediario de la salvación que Dios nos otorgó en Jesús. Es un relato extraño, que en un entorno de apariciones o teofanías, cuenta la marcha de la Sagrada Familia a Egipto. El evangelista Mateo quiere ver en Jesús cómo se cumplen todas las profecías sobre el Mesías. Un nuevo Moisés, un nuevo profeta, un rey salvador del pueblo nacido en Belén y promocionado en Galilea. Y José es el vehículo de realización de este plan salvífico. Cuando muere Herodes, una nueva aparición del Ángel del Señor le manda volver a Israel con María y el Niño. Entonces José, como padre y cabeza de familia, toma la decisión de volver a Nazaret, cumpliendo lo dicho por los profetas, “que se llamaría nazareno”. Mateo está dando razón del mesianismo de Jesús a los interlocutores de su evangelio.
Pero para nosotros, en esta festividad después de la navidad, dedicada a la Sagrada familia, lo reseñable es ese tiempo de silencio en Nazaret, donde Jesús crece, vive y madura como persona humana, en el entorno de la familia. Hijo de un carpintero José y de su madre María, que seguirán sus pasos en la intimidad del hogar, y posteriormente en su vida pública. Nazaret se convierte en lugar de silencio y formación, de secreto y sorpresa, de llamada a escuchar la voz de Dios y responder como lo hicieron José y María. También en Nazaret aprendió Jesús a escuchar la Palabra de Dios en la Sinagoga, las Escrituras y la historia de cada día. Jesús vive la realidad cotidiana de la familia, de los cuidados paternos, del aprendizaje, del calor y cariño de los suyos, y se forja para su futura misión de ser portador del amor del Padre para todos los hombres. La Sagrada Familia es la imagen de la nueva humanidad que Jesús quiere que formemos en su nuevo Reino de Dios, en la nueva Jerusalén terrestre. Salvados por Jesús, somos hermanos y miembros de la gran familia de Dios.
Las familias de hoy, deben seguir este ejemplo tan hermoso que nos dejó Jesús tratando de imitar las virtudes que vivía la Sagrada Familia: sencillez, bondad, humildad, caridad, etc. La familia debe ser una escuela de virtudes. Es el lugar donde crecen los hijos, donde se forman los cimientos de su personalidad para el resto de su vida y donde se aprende a ser un buen cristiano. Es en la familia donde se formará la personalidad, inteligencia y voluntad del niño. Esta es una labor hermosa y delicada. Enseñar a los niños el camino hacia Dios, llevar estas almas al cielo. Esto se hace con amor y cariño. Papa Juan Pablo II dice, “La familia es la primera comunidad de vida y amor el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios.”
COMENTARIOS
- Dominicos
- Vicente Martínez: Una familia cariñosa. La familia es la unidad cúltica de Pascua.
- José Luis Sicre: Una Sagrada Familia doblemente refugiada. Suele decirse que la familia está en crisis. Los matrimonios por la Iglesia, y también los civiles, disminuyen de forma notable; los divorcios y las separaciones crecen. ¿Qué mensaje puede esperar el cristiano que acude a misa el día de la Sagrada Familia?
- José Antonio Pagola: Volver a Belén. El evangelista narra el nacimiento del Mesías con una sobriedad sorprendente.
- Vicky Irigaray: La Sagrada Familia. El relato de la huida de Egipto es una llamada de atención, supone creer y reconocer que Jesús sigue siendo “Dios con nosotros” en los desplazados, en los refugiados, en los emigrantes actuales.
- Anáfora: La familia. Jesús creció y se educó en una familia que potenció su desarrollo personal.
