En este domingo celebramos la fiesta de la Presentación del Señor. El Evangelio nos habla de María y José que llevaron el niño Jesús al Templo de Jerusalén para presentarlo al Señor. Quienes acogen a Jesús y lo reconocen como Enviado de Dios son dos ancianos de fe sencilla y corazón abierto que han vivido su larga vida esperando la salvación de Dios. El anciano se llama Simeón, la anciana Ana. Ellos representan a tanta gente de fe sencilla que, en todos los pueblos de todas los tiempos, viven con su confianza puesta en Dios. No piensan en su fortuna ni en su bienestar. Solo esperan de Dios la “consolación” que necesita su pueblo, la “liberación” que lleva buscando generación tras generación, la “luz” que ilumine las tinieblas en que viven los pueblos de la tierra. Ahora sienten que sus esperanzas se han cumplido en Jesús.
Simeón y Ana, guiados por el Espíritu Santo, dan testimonio del significado salvífico de Jesús. Aguardaban el consuelo y la liberación de Israel y, ahora, contemplan con sus propios ojos el cumplimiento de la promesa. Bendicen, alaban, dan gracias y pregonan con gozo a todos la buena nueva. Son la nítida imagen de los que ya sienten la salvación. Simeón responde a la inspiración del Espíritu Santo con un precioso cántico que se recita en la oración litúrgica de Completas. El anciano ve colmada su vida, puede partir de la vida en paz porque ha visto la salvación prometida en el Niño que sostiene en sus brazos: luz para alumbrar a las naciones. Se ha cumplido lo anunciado por Isaías: “Levántate y resplandece, que ya se alza tu luz.” “Yo te hago luz de las gentes para llevar mi salvación hasta los confines de la tierra.”
Ante Jesucristo nadie puede quedar indiferente. El encuentro con Él provoca ineludiblemente un posicionamiento, obliga a tomar una decisión. No por haber sido elegido (pertenecer al Pueblo de Israel o al Nuevo Pueblo que es la Iglesia) se reciben los frutos de la salvación, sino porque se toma la decisión de optar por seguir a Jesucristo. Todos estamos llamados a seguir a Jesús fielmente, a aceptarlo en nuestros corazones como luz que ilumina toda nuestra vida, y que nos lleva a hacer lo que es bueno, justo y verdadero.
José Antonio Pagola: Fe sencilla.El relato del nacimiento de Jesús es desconcertante. Según Lucas, Jesús nace en un pueblo en el que no hay sitio para acogerlo.