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Robertus Kardi 07 Febrero 2020 2348

BRILLE ASÍ VUESTRA LUZ ANTE LOS HOMBRES


Estamos en el quinto domingo del tiempo ordinario. Jesús, en el evangelio de Mateo, da a conocer con dos imágenes audaces y sorprendentes lo que piensa y espera de sus seguidores. No han de vivir pensando siempre en sus propios intereses, su prestigio o su poder. Aunque son un grupo pequeño en medio del vasto Imperio de Roma, han de ser la “sal” que necesita la tierra y la “luz” que le hace falta al mundo. Jesús no está pensando en una Iglesia separada del mundo, escondida tras sus ritos y doctrinas, encerrada en sí misma y en sus problemas. Jesús quiere introducir en la historia humana un grupo de seguidores, capaces de transformar la vida viviendo las bienaventuranzas.

La vida tiene sabor, pero nos puede resultar insulsa y desabrida. Una Iglesia que vive las bienaventuranzas contribuye a que la sociedad no se corrompa y deshumanice más. Los discípulos de Jesús que viven su evangelio ayudan a descubrir el verdadero sentido de la vida. Hay un problema y Jesús se lo advierte a sus seguidores. Si la sal se vuelve sosa, ya no sirve para nada. Si los discípulos pierden su identidad evangélica, ya no producen los efectos queridos por Jesús. El cristianismo se echa a perder. La Iglesia queda anulada. Los cristianos están de sobra en la sociedad. Lo mismo sucede con la luz. Los discípulos iluminan el sentido más hondo de la vida, si la gente puede ver en ellos “las obras” de las bienaventuranzas. Por eso, no han de esconderse. Con su vida han de aportar claridad para que en la sociedad se pueda descubrir el verdadero rostro del Padre del cielo.

Todos nosotros, los bautizados, estamos llamados a ser en el mundo un Evangelio viviente: con una vida santa daremos “sabor” a los distintos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como lo hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad genuina.

 

COMENTARIOS 

  • Dominicos
  • Vicente Martínez: Ser luz.. Ser luz para los demás significa comprometerse con el hermano, convivir, perdonar, servir, hacer que la convivencia sea un oasis de alegría y apoyo recíproco.

  • José Luis Sicre: La sal y la luz.. El tono general del texto no es de amenaza, sino de ánimo. Pretende ilusionar a los oyentes recordándoles que Dios les ha concedido la capacidad de dar sabor, y una energía para iluminar a todos los hombres.

  • José Antonio Pagola: La luz de las buenas obras.. Los seres humanos tendemos a aparecer ante los demás como más inteligentes, más buenos, más nobles de lo que realmente somos.

  • Rosario Ramos: Somos luz y sabor.. Las palabras de Jesús dirigidas al discipulado no son una promesa de futuro sino una realidad existencial: ya son sal y ya son luz. ¿Cómo gestionar esta identidad para que genere una vida auténtica y con capacidad de transformación?

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