HEMOS VISTO AL SEÑOR
La figura de Tomás, así llamado el “incrédulo” nos estimula en nuestra vida cristiana para vivir con un mayor compromiso. Tomás tiene dificultad para creer que Jesús ha resucitado. Es una verdad de tal magnitud y de tantas implicaciones, que no alcanza a aceptarla bien sea por el temor, bien sea por la inmensa alegría que le producía. Sin embargo, Tomás hizo una experiencia maravillosa: “logró tocar a Cristo”, logró sentirlo cerca de su propia vida, cerca de sus afanes, cerca de su misión. Tomás comprendió que aquel que estaba de frente a Él, no era un simple hombre: era el Verbo de Dios encarnado. Era Cristo mismo que había resucitado y no moría más. Evidentemente esta experiencia es necesaria para asumir un compromiso cristiano: quien no comprende quién es Cristo y qué ha hecho por él, no puede comprometerse realmente. Su fe será siempre una cuestión periférica. Pero quien se sabe salvado de la muerte eterna, de la “segunda muerte”, de la perdición eterna, no se puede sino “cantar las misericordias de Dios” que nos amó cuando éramos pecadores y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Y así, Tomás no pudo quedar igual después de la experiencia de Cristo. Salió como un apóstol convencido, salió del cenáculo para anunciar a Cristo a sus hermanos. ¡Qué grande necesidad tenemos de hacer esta experiencia de Tomás! Ojalá que cada uno pueda sentir el amor de Cristo con tanta intensidad que no pueda salir del mismo modo. Cuando Maximiliano Kolbe se encontraba de pie ante los oficiales nazistas viendo cómo condenaban a un hombre con familia a morir en el “bunker” del hambre, su corazón no quedó inactivo. Experimentó que él debía dar la vida, como Cristo la había dado por él. Preguntémonos hoy todos: ¿cuál es y hasta dónde llega mi compromiso cristiano? ¿Qué estoy haciendo por “vencer al mundo”, por “ganarlo para Cristo”, por ayudar a todos a alcanzar la salvación?
COMENTARIOS:
- Vicente Martínez: La Iglesia es mujer. Jesús vence el miedo, la cobardía y la incredulidad de sus apóstoles e insufla luz y vida en las primeras comunidades cristianas.
- José Luis Sicre: Domingo II de Pascua. Todas las apariciones de Jesús resucitado son peculiares. Como si los evangelistas quisieran acentuar las diferencias para que no nos quedemos en lo externo, lo anecdótico.
- Enrique Martínez Lozano: ¿Creer? Los relatos de apariciones son construcciones catequéticas que tienen por objeto alimentar y sostener la fe de los discípulos en la presencia de Jesús resucitado.
- Fray Marcos: La comunidad encuentra a Jesús dándoles Vida. Si no tengo a quién amar, no puedo desplegar el amor; y sin amor, ¿qué Vida puedo tener?
- José Antonio Pagola: Nuevo inicio. Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero ya no está Jesús con ellos.
- África de la Cruz Tomé: Domingo de la divina misericordia. Pascua es el triunfo de la Vida definitiva sobre la muerte del cuerpo y la vida perecedera. La gran misericordia de Dios para con su creación es el don de la Vida.
