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Ivanildo Quaresma 24 Junio 2021 1110

JESÚS DADOR DE VIDA


El Evangelio de este domingo nos presenta dos curaciones de Jesús: la hija de Jairo y la mujer que conocemos por hemorroísa. En ambos casos, la fuerza sanadora recae en la fe y la confianza de esas personas que necesitan curación. La salvación no viene de ninguna institución externa, está en nuestro interior. Unas veces es un cambio en nuestra comprensión. Otras es una mirada llena de amor la que nos recuerda lo valiosos que somos. No conocemos su nombre. Es una mujer insignificante, perdida en medio del gentío que sigue a Jesús. No se atreve a hablar con él como Jairo, el jefe de la sinagoga, que ha conseguido que Jesús se dirija hacia su casa. Ella no podrá tener nunca esa suerte. Nadie sabe que es una mujer marcada por una enfermedad secreta. Los maestros de la Ley le han enseñado a mirarse como una mujer "impura", mientras tenga pérdidas de sangre. Se ha pasado muchos años buscando un curador, pero nadie ha logrado sanarla. ¿Dónde podrá encontrar la salud que necesita para vivir con dignidad? Muchas personas viven entre nosotros experiencias parecidas. Humilladas por heridas secretas que nadie conoce, sin fuerzas para confiar a alguien su "enfermedad", buscan ayuda, paz y consuelo sin saber dónde encontrarlos. Se sienten culpables cuando muchas veces solo son víctimas. Según el relato, la mujer enferma "oye hablar de Jesús" e intuye que está ante alguien que puede arrancar la "impureza" de su cuerpo y de su vida entera. Jesús no habla de dignidad o indignidad. Su mensaje habla de amor. Su persona irradia fuerza curadora. La mujer busca su propio camino para encontrarse con Jesús. Le da vergüenza hablarle de su enfermedad: actuará calladamente. No puede tocarlo físicamente: le tocará solo el manto. No importa. No importa nada. Para sentirse limpia basta esa confianza grande en Jesús. Lo dice él mismo. Esta mujer no se ha de avergonzar ante nadie. Lo que ha hecho no es malo. Es un gesto de fe. Jesús tiene sus caminos para curar heridas secretas, y decir a quienes lo buscan: "Hija, hijo, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud."

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       Video sobre el año Jubilar de la Carta Testamento 1921-2021

San Guido María Conforti, pensando en sus hijos misioneros, presentes y futuros, escribió, en 1921, lo que llamamos La Carta Testamento, en la cual delineaba el carisma y la forma de vida para los Misioneros Javerianos. 100 años después, los Misioneros Javerianos del mundo entero queremos conmemorar dicho acontecimiento a lo largo de un Año Jubilar dedicado a la reflexión sobre la Carta Testamento y así, volver a esa fuente para vivir mejor nuestro carisma misionero en la Iglesia.

 

 

 

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