SE PUSO A ENSEÑARLES CON CALMA
El Evangelio de este domingo nos narra que los apóstoles, tras su primera misión, regresaron donde estaba Jesús y le contaron “todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado”. Después de la experiencia de la misión, ciertamente entusiasta pero también agotadora, tenían necesidad de descanso. Jesús, lleno de comprensión, se preocupa de asegurarles un poco de alivio y dice: “Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco”. Pero esta vez la intención de Jesús no se puede realizar, porque la multitud, intuyendo el lugar solitario hacia donde se dirigía con la barca junto con sus discípulos, corrió hacia allí antes de su llegada. Eso mismo también puede suceder hoy. A veces no logramos realizar nuestros proyectos porque surge un imprevisto urgente que modifica nuestros programas y que exige parte y disponibilidad hacia las necesidades de los demás.
En estas circunstancias estamos llamados a imitar todo lo que hizo Jesús: “Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas”. En esta breve frase, el evangelista nos ofrece un flash de especial intensidad, “fotografiando” los ojos del divino Maestro y su actitud. Observemos los tres verbos de este fotograma: ver, tener compasión, enseñar. Los podemos llamar los verbos del Pastor. La mirada de Jesús no es una mirada neutra, o peor, fría o alejada, porque Jesús mira siempre con los ojos del corazón. Y su corazón es tan tierno y está tan lleno de compasión, que sabe acoger las necesidades de las personas que permanecen incluso más escondidas. Además, su compasión no indica simplemente una reacción emotiva frente a una situación de malestar de la gente, sino que va más allá: es la actitud y la predisposición de Dios hacia el hombre y su historia. Jesús aparece como la preocupación y el cuidado de Dios por su pueblo.
Dado que Jesús se conmovió al ver a toda aquella gente necesitada de guía y de ayuda, podríamos esperar de Él que obrara algún milagro. Sin embargo, se puso a enseñarles muchas cosas. He aquí el primer pan que el Mesías ofrece a la multitud hambrienta y perdida: el pan de la Palabra. Todos nosotros tenemos necesidad de palabras de verdad que nos guíen y que iluminen nuestro camino. Sin la verdad, que es Cristo mismo, no es posible encontrar la orientación correcta en la vida.
Cuando nos alejamos de Jesús y de su amor, nos perdemos y la existencia se transforma en desilusión e insatisfacción. Con Jesús al lado, se puede proceder con seguridad, se pueden superar las pruebas, avanzar en el amor hacia Dios y hacia el prójimo. Jesús se hizo don para los demás, convirtiéndose así en modelo de amor y de servicio para cada uno de nosotros. (Papa Francisco)
COMENTARIOS
- Dominicos
- Vicente Martínez: Dadles de comer vosotros. Si tantos años ha vivido con cristianos, ¿por qué jamás citará el loro historias de compasión y ayuda a los hermanos?
- José Luis Sicre: Descanso merecido y frustrado. A primera vista, el relato se entiende tan bien que no precisa comentario. Pero hay un detalle sorprendente e inexplicable…
- José Antonio Pagola: Rezar juntos y reír en común. Los cristianos olvidamos hoy con demasiada frecuencia que un grupo de seguidores de Jesús no es solo una comunidad de oración, reflexión y trabajo, sino también una comunidad de descanso y disfrute.
- África de la Cruz: Compartiendo proyecto con Jesús. Los apóstoles se sienten enviados como colaboradores en la misión de Jesús. Como representantes del estilo de vida que Jesús les ha mostrado. Se sienten orgulloso de que Jesús haya depositado su confianza en ellos.
