EL QUE NO ESTÁ CONTRA NOSOTROS ESTÁ A FAVOR NUESTRO
En el evangelio de hoy Jesús nos enseña a estar abierto al bien y a la tolerancia para promover “la cultura del encuentro” y del dialogo. Juan y los demás discípulos manifiestan una actitud de cerrazón frente a un suceso que no entra en sus esquemas, en este caso la acción, aunque sea buena, de una persona «externa» al círculo de seguidores. Sin embargo, Jesús aparece muy libre, plenamente abierto a la libertad del Espíritu de Dios, que en su acción no está limitado por ningún confín o algún recinto. Jesús quiere educar a sus discípulos, también a nosotros hoy, en esta libertad interior. La actitud de los discípulos de Jesús es muy humana, muy común, y lo podemos encontrar en las comunidades cristianas de todos los tiempos, probablemente también en nosotros mismos.
La gran libertad de Dios al donarse a nosotros constituye un desafío y una exhortación a modificar nuestras actitudes y nuestras relaciones. Es la invitación que nos dirige Jesús hoy. Él nos llama a no pensar según las categorías de «amigo/enemigo», «nosotros/ellos», «quien está dentro/quien está fuera», «mío/tuyo», sino para ir más allá, a abrir el corazón para poder reconocer su presencia y la acción de Dios también en ambientes insólitos e imprevisibles y en personas que forman parte de nuestro círculo. Se trata de estar atentos más a la autenticidad del bien, de lo bonito y de lo verdadero que es realizado, que no al nombre y a la procedencia de quien lo cumple. Y —como nos sugiere la parte restante del Evangelio de hoy —en vez de juzgar a los demás, debemos examinarnos a nosotros mismos, y «cortar» sin compromisos todo lo que puede escandalizar a las personas más débiles en la fe.
José Luis Sicre: De amigos y enemigos. Jesús enseñaba a menudo a base de frases breves, fáciles de memorizar, que los evangelistas reunieron más tarde agrupándolas como en el caso de hoy. Enseñanzas muy valiosas para la reflexión sobre nuestra actitud ante los demás y ante nosotros mismos.
José Antonio Pagola: Luchamos por la misma causa. Con frecuencia, los cristianos no terminamos de superar una mentalidad de religión privilegiada que nos impide apreciar todo el bien que se promueve en ámbitos alejados de la fe.
Mª Luisa Paret: La veracidad a través de los hechos. Jesús fue veraz porque practicó la verdad. Amó hasta el extremo a su Abbá y se entregó por la justicia del Reino. ¿Quién de nosotros hoy, está dispuesto a practicar así la verdad?