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Papa Francisco (Jubileo 2025) 16 Septiembre 2024 5841

‘SPES NON CONFUNDIT’, “LA ESPERANZA NO DEFRAUDA”, JUBILEO 2025


El 24 de diciembre de 2024, dará inicio el Jubileo 2025, y se clausurará el 6 de enero de 2026. Queremos reproducir algunos de esos mensajes de esperanza que el papa Francisco nos ofrece en esa carta que nos ha escrito.

1. UN CAMINO DE ESPERANZA

“El Espíritu Santo es quien irradia en los creyentes la luz de la esperanza. Él la mantiene encendida como una llama que nunca se apaga, para dar apoyo y vigor a nuestra vida. La esperanza cristiana, de hecho, no engaña ni defrauda, porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor divino” (SNC 3)… aprendamos a pedir con frecuencia la gracia de la paciencia, que es hija de la esperanza y al mismo tiempo la sostiene” (4).

 “La peregrinación a pie favorece mucho el redescubrimiento del valor del silencio, del esfuerzo, de lo esencial… ponerse en camino es un gesto típico de quienes buscan el sentido de la vida” (5).

2. SIGNOS DE ESPERANZA

“Es necesario poner atención a todo lo bueno que hay en el mundo para no caer en la tentación de considerarnos superados por el mal y la violencia... Que el primer signo de esperanza se traduzca en paz para el mundo, el cual vuelve a encontrarse sumergido en la tragedia de la guerra” (7-8).

“Mirar el futuro con esperanza también equivale a tener una visión de la vida llena de entusiasmo para compartir con los demás… debemos constatar con tristeza que en muchas situaciones falta esta perspectiva. La primera consecuencia de ello es la pérdida del deseo de transmitir la vida” (9).

“Estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza para tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de penuria”. “Para los presos que se asuman itinerarios de reinserción... para los enfermos que sus sufrimientos puedan ser aliviados con la cercanía de las personas que los visitan y el afecto que reciben… que el Jubileo sea en la Iglesia una ocasión para estimular a los jóvenes con ardor renovado. ¡Que haya cercanía a los jóvenes, que son la alegría y la esperanza de la Iglesia y del mundo!” (10-12).

 “No pueden faltar signos de esperanza hacia los migrantes, que abandonan su tierra en busca de una vida mejor para ellos y sus familias… que a nadie se le niegue el derecho a construir un futuro mejor”(13).

 “Signos de esperanza merecen los ancianos, que a menudo experimentan soledad y sentimientos de abandono… Que sean sostenidos por la gratitud de los hijos y el amor de los nietos, que encuentran en ellos arraigo, comprensión y aliento” (14).

 “Imploro esperanza para los millares de pobres, que carecen con frecuencia de lo necesario para vivir… no lo olvidemos: los pobres, casi siempre, son víctimas, no culpables” (15).

 “El Jubileo nos recuerda que los bienes de la tierra no están destinados a unos pocos privilegiados, sino a todos… El hambre es un flagelo escandaloso en el cuerpo de nuestra humanidad y nos invita a todos a sentir remordimiento de conciencia… Hay otra invitación apremiante que deseo dirigir a las naciones más ricas, para que determinen condonar las deudas de los países que nunca podrán saldarlas” (16).

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