LA CONFIANZA PUESTA A LA PRUEBA EN EL ITINERARIO ESPIRITUAL DE SAN FRANCISCO JAVIER
La confianza puesta a prueba es el tema de nuestra reflexión desde el pasado artículo, y como hemos visto, la confianza en Dios se pone a prueba en un mundo hostil en el que muchas cosas concurren a hacer más difícil el deseo de Francisco Javier de llevar a Jesús a los demás; entre estas circunstancias encontramos las distancias enormes que eran las de su tiempo, a esto hay que agregar las diversas lenguas en las que hay que comunicar y entender al otro, sin omitir, las enfermedades debido a una situación sanitaria muy hostil y sin los medios con los que contamos en nuestros días.
En este artículo vamos a poner de manifiesto lo importante que es descubrir y discernir el servicio al prójimo de manera muy concreta. Queremos pues acercarnos a la experiencia interior de San Francisco Javier desde estas dos perspectivas: a) al servicio del prójimo y b) ¿quién es mi prójimo?
a) AL SERVICIO DEL PRÓJIMO
Francisco Javier se encuentra en el lugar donde Dios lo quiere. Como apóstol quiere comunicar al prójimo la luz y el amor de Cristo. Para ello ha de revivir los misterios de la Encarnación y Redención que son misterios de amor.
Francisco Javier solía repetir ES NECESARIO AMAR. Cuando se intenta atraer a las almas se requiere un amor muy grande para triunfar de los obstáculos que pone el mundo hostil. Si quieres penetrar en el corazón del prójimo y poner ahí de manifiesto la presencia del rostro de Cristo ES NECESARIO AMAR.
A los seres humanos nos pasa muy a menudo que no vemos el rostro de Dios en nuestra vida. Esto es debido a la ignorancia y también al pecado. Por ello cuando alguien con amor busca hacer presente en nosotros el amor de Dios sucede algo distinto en nosotros y vamos descubriendo la ternura del amor de Dios.
Para llegar al rincón secreto del alma amada por Cristo, Javier intenta entender a su interlocutor y así ayudarle, en la medida de lo posible, a abrirse a la gracia de Cristo.
EL PUNTO DE VISTA DEL PRÓJIMO
Cristo se encarnó, es decir, sin dejar de ser Dios, tomó la condición humana. En otras palabras se hizo cercano a nosotros. Por ello, para Francisco Javier es importante adaptarse al otro y renunciar a sí mismo como Cristo lo ha hecho.
Uno no puede hacerse semejante del otro como Jesús lo ha hecho, pero puede despojarse de su nacionalidad, cultura, privilegios, ideas propias y entrar en la civilización del prójimo, exceptuando el pecado. Preguntarle al otro por lo suyo, por sus gustos, por sus preferencias, por lo que lo hace feliz.
Servir al prójimo según el estilo de Cristo. No es un servicio para obtener provecho, se le sirve porque se le ama. Incluso hay que recordar que Francisco Javier se consideró portugués aunque él era navarro.
Mirando a Javier la gente recuerda lo que San Pablo decía “ME HE HECHO TODO A TODOS”. Con los comerciantes Javier hablaba su lenguaje, lo mismo con los marineros, con los pescadores, con los japoneses.
Javier evita el escándalo:
- Habla su lengua.
- Habla con sencillez de Jesucristo.
- Predica cosas muy claras.
- Nunca reprende en público.
- Es prudente
- No exagera ni en un sentido ni en el otro.
- Nunca desanima al otro, lo quiere ayudar.
- Ama a todos, también a los pecadores.
Maestro de vida interior.
Para Francisco Javier es necesario que el amor se dibuje en el rostro y por ello un rostro siempre alegre puede decir cosas severas pero llenas de amor y de benignidad. Busca al otro, dispuesto a perder la vida por su oveja. Se soporta a sí mismo con sus límites y por ello es capaz de aceptar los límites de los demás.
Francisco Javier aconsejará HACERSE AMAR. Hacernos amar de los otros. El amor no tiene miedo de decir la verdad. Un medio excelente para hacer amar es pedir ayuda. No hay agradecimiento sin amor.
Pasar por la encarnación, pero la encarnación se debe transformar en redención. Cristo se encarnó, dio su vida por nuestros pecados. Ha derramado su sangre por nosotros a pesar que de nosotros éramos pecadores.
Debemos darnos cuenta de que en el corazón humano surge esa ambigüedad, esa mezcla de gracia y de pecado. Adaptarse a CARGAR CON EL PECADO DEL PRÓJIMO A QUIEN SE AMA. CRISTO NOS AMÓ COMO ERAMOS Y CARGÓ CON NUESTROS PECADOS, CON NUESTROS LÍMITES.
Hacerse amar de su interlocutor, es la tarea del apóstol. Que nuestro corazón penetre en el secreto del santuario del prójimo y hacerle manifiesta la ternura de Cristo.
b) ¿Quién es mi prójimo?
Francisco Javier vio sometida su confianza a otra prueba. Él quería ser pobre pero debido a lo que representaba como nuncio del papa tenía que discernir de qué manera presentarse. ¿Cómo puede pasar a la acción? La acción es una prueba que solo puede superarla el que ha llegado a ser un hombre nuevo sobre la cruz. Debe tomar posesión de este mundo y elegir su campo de acción. ¿A quién llevar preferentemente la luz de Cristo? Por ello debe prestar continuamente oído atento al Espíritu Santo.
¿Quién es mi prójimo? Preguntaba el doctor de la ley a Jesús.
Francisco Javier, superior de los jesuitas en Oriente y nuncio del papa, tiene un problema: decidir si quedarse para dirigir todo sin conocer los lugares o ir abriendo camino y preparar otras misiones. Conocemos el problema que suscitan las distancias, el envío de cartas con instrucciones. Es importante saber discernir: “¿Esto viene del Señor o de la naturaleza humana?”; o seguir al Espíritu o huir. Preparar las misiones o explorar. Esto nos sucede a nosotros, estamos en el dilema de qué hacer concretamente. Y por ello es necesario estar en sintonía con el Espíritu Santo. Saber lo que quiere Dios y decidir para el bien del reino de Dios.
Los poderosos o los humildes.
En la línea ignaciana está la mayor gloria de Dios. En este sentido los poderosos ayudan para tener mayor influencia pero, por otro lado, Cristo eligió a los pobres, a los humildes y eligió la cruz.
Francisco Javier es nuncio y puede elegir un camarote de mayor comodidad pero prefiere ocuparse de los enfermos. En Goa, como legado real, podía escoger lo mejor pero escogió el hospital de Goa.
¿A dónde ir a la corte del emperador de Japón para obtener su permiso de anunciar el Evangelio a o un pueblo sencillo con gente sencilla? Él ha visto necesario ir a Yagamuchi en Japón en donde estaba el emperador para obtener permiso de predicar o dirigirse a los pobres japoneses.
En Francisco Javier es claro que está presente ese contacto con la humanidad dolorosa y abandonada. Javier no puede llegar a todos. Pero irá a los niños que lo llevarán a los demás.
Esto nos sucede a todos. La tensión de espíritu entre la llamada a lo universal o a las necesidades apremiantes que reclaman todas las energías. Se trata de la misma experiencia de Cristo que limitado por el espacio y el tiempo no puede sanar a todos los leprosos de Israel hasta que no llegue la hora de la Cruz.
Es paradójico. Cristo acoge a todo el mundo y sus brazos están clavados en la cruz. De su costado abierto sale el agua del Espíritu que sugiere en cada momento la conducta que se ha de seguir e inspira la sabiduría de la cruz por la cual obtiene mayor gloria Dios.
