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Fernando Bermúdez 29 Enero 2026 441

BALANCE Y SUEÑOS PARA 2026


Termina el año 2025. Un año convulsivo a nivel mundial. Ha habido cosas buenas y otras muy negativas. Entre estas destacamos la profundización de la brecha entre el mundo rico del norte global y el mundo empobrecido del sur. Guerras de Ucrania, Sudán, Congo, Mali…; y, sobre todo, el genocidio de Israel en Gaza y la ocupación de Cisjordania, inmigraciones masivas de África hacia Europa y la expulsión indiscriminada y cruel de migrantes latinoamericanos en Estados Unidos.

La migración ha puesto de manifiesto la deshumanización creciente en la sociedad con actitudes de racismo y xenofobia. El fenómeno migratorio es una consecuencia de la injusticia existente en este mundo. Los migrantes se ven obligados a abandonar su tierra a causa de la pobreza y la violencia. Buscando una mejor vida se encontraron con la muerte en los desiertos y en los mares. Las actitudes del alcalde de Badalona, de Torre Pacheco o de Jumilla son una ofensa a la humanidad y, sobre todo, una ofensa al Dios de Jesús. “Fui forastero y me acogisteis”.

LA DESIGUALDAD AUMENTA

La exclusión social se hace más honda. Es el resultado de un crecimiento económico desigual, donde junto a grupos muy reducidos de multimillonarios, inmensas multitudes han quedado fuera de una vida humana digna.

En España ha mejorado la macroeconomía de los banqueros y de las grandes empresas pero la economía de los hogares está en decadencia. Y para colmo han aflorado escandalosos casos de corrupción en altas personalidades de la vida política
y económica.

No se percibe, por el momento, una perspectiva política luminosa. Dejamos atrás un año oscuro.

SIGNOS DE ESPERANZA

A nivel de Iglesia, continúa con León XIV el proceso de reforma que iniciara el papa Francisco. Hay signos de esperanza en multitud de movimientos y de comunidades vivas que buscan una Iglesia sencilla, fraterna, profética y servidora de la humanidad, particularmente al lado de los pobres, signo de la presencia del reino de Dios en la historia.

Hay multitud de gestos solidarios de gente buena que ha optado por el bien de la humanidad. Son brotes verdes de esperanza.
Se extiende por el mundo un movimiento que busca una sociedad más justa, humana y cuidadora del medio ambiente, mediante la participación ciudadana; que busca la solución de los conflictos por la vía del diálogo, no por la fuerza de las armas. Buscan que la economía esté al servicio del ser humano y no el ser
humano subordinado al sistema económico.

Vamos caminando, soñando y luchando por otro mundo más humano, más limpio y transparente, en donde todos los hombres y mujeres, puedan sentarse a la mesa en igualdad de condiciones.

ESTAMOS DE CAMINO

Unos nacen. Otros mueren. Unos se abren a la vida y otros envejecemos. Y la historia sigue. Estamos de camino en ella. Lo importante es pasar por la vida aportando lo mejor de nosotros mismos a la construcción de esa nueva humanidad.
Seguimos soñando y desafiando los oscuros nubarrones del mal, aunque nos sintamos como soldados fracasados de una causa invencible, la causa de la justicia y del amor, que es la causa del reino de Dios.

Apostamos por un 2026 que desafíe la desesperanza y abra nuevos horizontes de paz y fraternidad universal. Felices quienes se atreven a soñar para que sus sueños se hagan realidad en la vida de todos.   

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