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Ana María González 23 Agosto 2025 517

TRES DÍAS EN PARMA, EN EL CORAZÓN DE LA ESPIRITUALIDAD JAVERIANA


Cuando Álex me sugirió participar en el encuentro de jóvenes en Parma, no lo dudé, y rápidamente gestioné mi viaje.

Aunque desconocía lo que allí me esperaba..., sabía que sería bueno estar porque Dios sorprende siempre, y si nos fiamos de Él..., sus planes son siempre, siempre mejores que los nuestros.

Los días previos al viaje sentía cierta pereza..., pero era evidente que tenía que tomar el avión para, tal y como había programado tiempo atrás, participar en la jornada JÓVENES EN SALIDA.

El viaje me ofrecía la gran oportunidad de poder conocer más a la comunidad javeriana, desde sus orígenes... y la "puesta en marcha" de la misión de este verano en Sao Paulo.

Lo que no esperaba era... vivir tanta FRATERNITAD.

Éramos personas de diferentes edades, procedencias..., unidas durante unos pocos días a la comunidad javeriana por un mismo motivo: la misión "ad gentes".

FORMANDO UNA SOLA FAMILIA

Pude experimentar muy fuertemente la realidad fraterna que allí se vivía entre todos nosotros "invitados" y con ellos, formando una SOLA FAMILIA.

Es increíble cómo DIOS actúa cuando es Él quien está en el centro, como motor de la misión, como centro de TODO.

Como datos curiosos, os compartiré dos aspectos: uno, el lingüístico, pues aunque jamás estudié italiano surgieron conversaciones preciosas. Nos buscábamos para compartir más e incluso creo haber hecho verdadera amistad con muchos de esos jóvenes.

El otro aspecto, "la gran casualidad". Mi inscripción fue a dos talleres: FRATERNITAD y COMUNICAR, aunque al principio no lo recordaba. Y casi sin saber cómo, terminé hablando delante de una cámara contando algunas experiencias de fe, de mi relación con Dios. No sé cómo pero... me sentía plena, ni cansancio ni vergüenza. Y eso que no me gustan nada, pero nada las cámaras de TV o vídeo, ni mucho menos me gusta dar testimonio delante de ellas; las evito siempre que puedo. Pero si Dios me lo pide... lo hago donde haga falta siempre por el Señor.

ENVIADA A LA MISIÓN

Quiero subrayar quizás lo más importante, los momentos de oración. En la misa del domingo 1 de junio, tuvimos el privilegio de ser enviados, cada cual a su destino de misión.

Desde ese momento, sin ser muy consciente, la misión empezaba fuertemente a latir en mi corazón. Fue bellísima la misa.

Me faltan palabras para expresar el regalo que ha supuesto poder pasar estos 3 días en Parma: tener la acogida increíble por parte de Álex... Conocer el sábado por la mañana, dentro del santuario, la historia de la comunidad gracias al padre Pietro; el domingo por la tarde poder acercarnos más a Brasil y a su gente de manos del padre Adriano, de la hermana Ángela y de Alessandra... En definitiva, crear lazos especiales con personas totalmente desconocidas para mí en apenas 48 horas.

Toda esta FRATERNITAD sólo se puede entender con Dios en el centro.

Claramente, estos días de encuentro en Parma me han mostrado de primera mano qué es y cómo se vive la FRATERNITAD en comunidad, donde ya comienza la propia misión. Tal y como alguien nos transmitió en un momento concreto: ESTAR EN COMUNIDAD ES YA LA MISIÓN.

¡Buena misión!

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