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Cristina Cortés 08 Noviembre 2025 761

EL AMOR DE DIOS EN LA CERCANÍA Y HUMILDAD DE LOS NIÑOS. TESTIMONIO DE MISIÓN EN MOZAMBIQUE


El porqué de la misión

Desde que nací mis padres nos educaron en la fe, pero desde la libertad. Con 18 años fui a mi primer campo de trabajo en Velle (Orense) con los misioneros javerianos. Conocí el amor y el servicio en los cuidados de los enfermos y ancianos. Siempre me gustó el voluntariado y ayudar a los demás. Pepe Cerveró, sacerdote diocesano, misionero en Argentina, fundó nuestro grupo misionero, a partir de un grupo de confirmación, hace hoy 25 años. En el grupo de la parroquia Milagro-Kolbe de Valencia los misioneros javerianos nos han acompañado con la formación. Hemos organizado rastrillos misioneros para recaudar fondos para apoyar proyectos en lugares de misión y animado con los cantos las misas de niños. El año pasado falleció Celia Salvador, una persona muy especial para mí. A causa de la polio, estaba en silla de ruedas, pero daba gracias a Dios por todo. Fue para mí un testimonio grande de fe en Dios y la quise como una madre. Quería ser misionera pero su enfermedad la obligó a hacer misión desde Valencia con nuestro grupo misionero, fue un testimonio de gran fe y aceptación de sus límites. Siempre quiso irse de misiones y para hacerle un homenaje decidí hacer una experiencia de misión con Puri y las OMP nos orientaron a la misión de la Orden Mercedaria de Xai-Xai en Mozambique.

La misión de Mozambique

Cuando llegamos a Mozambique lo primero que nos impactó a Puri y a mí fue la cantidad de niños pequeños que vendían pescado, anacardos, frutas, etc., por las carreteras. Muchos no pueden ir a la escuela, ya que han de ayudar a sus familias. Muchas personas sobreviven vendiendo cada día en los mercados, trabajando todo el día. Muchos niños se encargan de recoger agua que llenan en depósitos de 20 litros y han de caminar muchos kilómetros para conseguirla. En algunos poblados donde estuvimos las personas recogían el agua de los charcos o lagos, muchos de ellos contaminados.

También vimos muchas niñas y niños huérfanos sobre todo por el SIDA que ha matado a sus padres; fuimos a una aldea donde una mujer cuidaba de 10 niños. Los misioneros visitan las prisiones, las aldeas y poblados, construyen escuelas, pozos, guarderías...; se acercan a las personas con humildad y cercanía como Jesús hacía. Me ayudaron a descubrir el amor que llevo dentro, y a conectar mucho con Jesús. Un verdadero regalo de Dios fue la Escolhina donde trabajan muchas mujeres. Nos impactaron profundamente todas las mujeres trabajadoras de la guardería, su alegría, servicio, fe y humildad, su fortaleza y superación, muchas estaban solas con sus hijos, sus maridos las habían abandonado pero a pesar de ello seguían adelante. Hacer los talleres de arte con los niños de la Escolhina fue un verdadero regalo de Dios, dimos todo nuestro amor y conectamos mucho con ellos, también con todas las trabajadoras de la guardería.

De regreso aquí

Al mes de volver a Valencia en Mozambique organizaron elecciones, se convocaron manifestaciones pacíficas por parte del pueblo para denunciar el fraude, pero el gobierno mató a más de trescientas personas para silenciar las protestas y continuar en el poder. Los misioneros decidieron continuar con su labor arriesgando sus vidas por los más pobres como Jesús. Nosotras desde que volvimos de la misión tratamos de apoyarles dando testimonio de su labor, contando nuestras vivencias e intentando recaudar fondos para ayudarles.

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