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Robertus Kardi 10 Enero 2025 891

“ Tú eres mi Hijo, el amado ”


Este domingo celebramos el Bautismo del Señor, un momento importante en el inicio de su ministerio público. Jesús, el Hijo de Dios, sin pecado, se acerca humildemente a las aguas del Jordán para ser bautizado por Juan. Este gesto no solo manifiesta su solidaridad con la humanidad pecadora, sino que también revela la profundidad de su misión: cargar con nuestros pecados y abrirnos el camino hacia una nueva vida.

El evangelio de este domingo nos muestra una manifestación de la revelación trinitaria: mientras Jesús es bautizado, el Espíritu Santo desciende sobre Él en forma de paloma, y la voz del Padre proclama: "Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco." Este es una reafirmación de quién es Jesús y de su misión redentora, pero también nos invita a reflexionar sobre nuestro propio bautismo.

En el bautismo, nosotros también hemos sido hechos hijos e hijas de Dios. Se nos ha dado el don del Espíritu Santo y se nos ha llamado a una vida de comunión con Dios y con los demás. Esta fiesta del Bautismo del Señor nos invita también a renovar nuestro compromiso bautismal: vivir como discípulos de Cristo, llevar la luz del Evangelio a los demás y responder a la llamada de Dios con fe y amor.

 

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