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Robertus Kardi 15 Marzo 2025 769

Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo


En este segundo domingo de Cuaresma, el Evangelio nos lleva a lo alto de un monte, donde Jesús se transfigura delante de Pedro, Santiago y Juan. Su rostro cambia de aspecto, su ropa se vuelve brillante y aparecen Moisés y Elías hablando con Él. Es un momento de luz, de gloria, de cielo en la tierra. Pedro, impresionado, quiere quedarse allí y dice: “Maestro, qué bien estamos aquí. Hagamos tres tiendas”. Pero la voz del Padre interrumpe: “Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo”.
¿Qué nos enseña este pasaje? Primero, nos recuerda que la cruz no es el final. Jesús está en camino hacia Jerusalén, donde sufrirá y morirá, pero antes muestra a sus discípulos un adelanto de su gloria. También nosotros, en nuestra vida, pasamos por momentos difíciles, de cruz, de oscuridad. Pero la Transfiguración nos dice que hay una esperanza más grande, que la luz de Cristo brilla más allá del sufrimiento.
Segundo, Dios nos pide una sola cosa: “Escuchadlo”. A veces nos distraemos con muchas voces, preocupaciones y ruidos, pero lo esencial es escuchar a Jesús. En este tiempo de Cuaresma, ¿cómo podemos escuchar mejor su voz? Tal vez en la oración, en la lectura de la Palabra, en el silencio del corazón, en los hermanos que sufren.
Finalmente, después de la experiencia de la transfiguración, los discípulos bajan del monte. La fe no es solo para momentos hermosos, sino para vivirla en la vida diaria, en el servicio, en el amor concreto a los demás…Que esta Cuaresma nos ayude a caminar con Jesús, a confiar en su luz y a escuchar su voz con el corazón abierto.

 

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