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Ivanildo Quaresma 20 Marzo 2025 1014

Señor déja la viña, por si da fruto


En el tercer domingo de cuaresma, la Iglesia nos propone un texto que invita a reflexionar sobre los frutos de la vida cristiana, una vida de discípulos de Jesús de Nazareth. Viene muy directo para invitarnos a la "conversión", es lo propio de este tiempo en la composición de los textos que nos ofrece la liturgia.

En este tiempo la liturgia se nutre de textos que llevan siempre una invitación a la conversión y/o a madurar "decisiones flojas". Este objetivo es práctico en cualquier época del año, pero en el tiempo de cuaresma se integra en la predicación de Jesús y de los apóstoles y especialmente en el tiempo de la semana santa y de la pascua.

Según el evangelio de Lucas, Jesús pronunció en cierta ocasión una pequeña parábola sobre una «higuera estéril». Quería desbloquear la actitud indiferente de quienes le escuchaban, sin responder prácticamente a su llamada. El relato es breve y claro.

Y la parábola ahonda en el mensaje desde otra perspectiva. Recuerden que la higuera representa a Israel y Jesús la utiliza para hablar de la conversión. La conversión siempre da frutos, si no hay conversión no hay fruto. Es este un texto nos remueve por dentro si queremos hacernos las grandes preguntas: ¿en qué estoy invirtiendo mi vida?, ¿es mi vida estéril?, ¿nos pasamos la vida «dejando que la vida pase» ?, ¿nuestro cristianismo qué fruto da?, ¿nuestra vida es intrascendente?, ¿para qué es todo lo que hago?, «¿para quién soy?». Hay una realidad que sigue aclamando a Dios como el pueblo de Israel que «gemía y clamaba» ¿nuestras comunidades cristianas, nuestros movimientos están siendo motivo de esperanza para la gente, para las personas consideradas últimas? Vivimos en la cultura del sillón y del mando a distancia, el mundo lo vemos por esa ventana… ¿hay algo que nos empuje a saltar del sillón y a situarnos de forma activa para hacer algo nuevo? El papa Francisco, a los jóvenes en Cracovia, les decía: «Hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes.

Volvemos a la pregunta y «tú, ¿en qué estás invirtiendo tu vida?, ¿Cuál es tu proyecto de vida?». Dar un paso significa que nos importa lo que a Dios le importa. Puede que estemos tan estimulados con tantas cosas, que nos olvidamos de que la zarza sigue ardiendo.

 

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