En el Evangelio de este domingo, Jesús resume así la crisis que se está creando en su grupo: "las exigencias que os he estado exponiendo son espíritu y son vida. Pero hay entre vosotros quienes no creen". Es cierto. Jesús introduce en quienes le siguen un espíritu nuevo; sus palabras comunican vida; el programa que propone puede generar un movimiento capaz de orientar el mundo hacia una vida más digna y plena. Pero, no por el hecho de estar en su grupo, está garantizada la fe. Hay quienes se resisten a aceptar su espíritu y su vida. Su presencia en el entorno de Jesús es ficticia; su fe en él no es real. La verdadera crisis en el interior del cristianismo siempre es ésta: ¿creemos o no creemos en Jesús?
Vicente Martínez: La Eucaristía, banquete celestial. Jesús vino a mostrar la misericordia y la compasión de Dios, cuyo amor es un refugio que nos protege. Él siempre supo adónde llevaban los caminos, y nos ayudará a encontrar las adecuadas respuestas.
José Luis Sicre: Abandono, seguimiento y traición. Se cuenta la reacción de los discípulos de Jesús, con dos posturas muy distintas (unos lo abandonan, otros lo siguen) y el aviso de la traición de uno de ellos.