Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En este domingo, el Evangelio, nos regala una reflexión muy importante para comprender mejor la discusión entre Jesús y algunos fariseos y escribas. se refiere a la “tradición de los antepasados”. Las tradiciones y ritos externos, sin quitar la importancia que tienen, no tendrán todo su fruto en nosotros si no logramos cambiar nuestro corazón. Esforcémonos particularmente por interiorizar el verdadero sentido de nuestras acciones apostólicas, preguntándonos en cada momento dónde está nuestro corazón. Transmitamos la coherencia de vida con la identidad de las obras externas que realizamos que deben estar enraizadas en fuertes convicciones interiores.
José Luis Sicre: Las manos sucias y el corazón limpio. Este domingo el problema no será comer el pan, sino comer con las manos sucias. El texto de la liturgia ha suprimido algunos versículos, empobreciendo la acusación de Jesús y uniendo lo que dice a la gente con la explicación a los discípulos.
Carmen Notario: Religión es relación. No dejes que la relación se convierta en rutina. Sería un engaño intentar acallar con preceptos y normas lo que la voz de Dios nos sugiere en el interior.