¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.
El Evangelio de este domingo, nos ayuda a entender que hay tantos sordos y mudos a la Palabra de Dios, deambulamos por las calles. Sordos y mudos son hoy muchos creyentes que han perdido el oído porque a su lado había muchos ruidos, muchas palabras que los dejaron sin palabra y sin la posibilidad de escuchar. Quizás tenemos mucho de este hombre sordo y mudo. Por ello le pedimos a Jesús que nos grite, para oírlo, “¡Effeta!”.
Vicente Martínez: Abrirse a la verdad. Estar abierto a la verdad es dejar que los demás -todo lo demás- invadan nuestro propio territorio y lo enriquezcan.
José Luis Sicre: ¿Es Jesús un mago o el Mesías? A diferencia de otros milagros, la curación de un sordo le va a suponer un notable esfuerzo. Jesús realiza un ritual tan complicado, tan cercano a la magia, que Mateo y Lucas prefirieron suprimir este relato.
José Antonio Pagola: Curar la sordera. La curación de un sordomudo en la región pagana de Sidón está narrada por Marcos con una intención claramente pedagógica.
Inma Eibe: Todo lo ha hecho bien. En el evangelio Jesús cumple la profecía de Isaías: “los oídos del sordo se abrirán, […], la lengua del mundo cantará” (Is 35,5-6). De nuevo una invitación a unirnos al asombro de los personajes de hoy ante un Jesús que “todo lo hace bien”. Aunque, para ello, antes hay que disponerse a escucharle y obedecerle.