En este domingo, celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. Recordamos que Dios quiso nacer dentro de una familia para que tuviera alguien que lo cuidara, lo protegiera, lo ayudara y lo aceptara como era. Al nacer Jesús en una familia, el Hijo de Dios ha santificado la familia humana. Acogemos con alegría las sabias palavras sobre la familia de la encíclica Laudado Si, que dice: "En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados. La familia es el lugar de la formación integral, donde se desenvuelven los distintos aspectos, íntimamente relacionados entre sí, de la maduración personal. En la familia se aprende a pedir permiso sin avasallar, a decir « gracias » como expresión de una sentida valoración de las cosas que recibimos, a dominar la agresividad o la voracidad, y a pedir perdón cuando hacemos algún daño. Estos pequeños gestos de sincera cortesía ayudan a construir una cultura de la vida compartida y del respeto a lo que nos rodea". Laudato si n. 213
José Luis Sicre: Fiesta de la Sagrada Familia. El relato del Niño perdido en el templo le sirve a Lucas para ejemplificar esa espada que, profetizada por el anciano Simeón, atravesaría a María durante toda su vida: sufrimiento y desconcierto.
Carme Soto: Preferencia por los pobres y sencillos. La mayor noticia que nadie podida esperar es puesta en las manos de los pobres y sencillos, de quienes nunca han tenido una oportunidad de ser escuchados y valorados.