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Ivanildo Quaresma 22 Marzo 2019 1364

UNA VIDA FÉRTIL


Mirando al evangelio de este domingo, de la higuera, encontramos una gran enseñanza y encontramos también, un gran riesgo que nos amenaza a todos, que es terminar viviendo una vida estéril. Sin darnos cuenta vamos reduciendo la vida a lo que nos parece importante: ganar dinero, no tener problemas, comprar cosas, saber divertirnos... Pasados unos años nos podemos encontrar viviendo sin más horizonte ni proyecto. Es lo más fácil. Poco a poco vamos sustituyendo los valores que podrían alentar nuestra vida por pequeños intereses que nos ayudan a "ir tirando". No es mucho, pero nos basta con "sobrevivir" sin más aspiraciones. Lo importante es "sentirnos bien". Nos estamos instalando en una cultura que los expertos llaman "cultura de la intrascendencia". Confundimos lo valioso con lo útil, lo bueno con lo que nos apetece, la felicidad con el bienestar. Ya sabemos que eso no es todo, pero tratamos de convencernos de que nos basta. Vivir de manera estéril significa no entrar en el proceso creador de Dios, permanecer como espectadores pasivos, no entender lo que es el misterio de la vida, negar en nosotros lo que nos hace más semejantes al Creador: el amor creativo y la entrega generosa.

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