Este domingo observamos “la entrada triunfal” de Jesús a Jerusalén pocos días antes de su crucifixión. La celebración del Domingo de Ramos, con la procesión de las palmas y la meditación de la pasión del Señor, se convierte en un pórtico privilegiado que interpela al creyente y le invita a entrar en la Semana Santa para vivirla con provecho. Para ello se debe suscitar en nuestro corazón el deseo de subir con Cristo a la cruz, para morir al hombre viejo y resucitar con Él a una vida nueva. Que la procesión de las palmas sea una manifestación de alegría porque Él nos permite ser sus amigos y nos da la clave de la vida: El amor, que le llevará a la Cruz. Que esta alegría nos ayude a decir SI cada día al seguimiento.
José Luis Sicre: La Pasión según Lucas. Como es sabido, ninguno de los evangelios trae las siete famosas palabras de Cristo en la cruz. Mateo y Marcos, solo una; Juan, tres; Lucas, otras tres. Sumándolas tenemos siete. Las tres de Lucas pueden servir de reflexión y oración.
Carmen Soto Varela: Con el corazón entero. Los relatos de la pasión no están pensados para centrarnos en el dolor y la tristeza, la impotencia o la debilidad. Están transitados por la esperanza, el perdón y el amor.
Enrique Martínez Lozano: Morir confiadamente. Las expresiones que pone Lucas en boca del crucificado buscan transmitir lo que intuye que vive Jesús, a la vez que subraya aquellos valores que le resultan más característicos del Maestro.