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Ivanildo Quaresma 22 Agosto 2019 3232

Esforzaos en entrar por la puerta estrecha


Dios es un Padre bueno que ofrece a todos su salvación. Todos son invitados a acoger su perdón. Su mensaje sorprende a todos. Los pecadores se llenan de alegría al oírle hablar de la bondad insondable de Dios: también ellos pueden esperar la salvación. En los sectores fariseos, sin embargo, critican su mensaje y también su acogida a recaudadores, prostitutas y pecadores. Lo decisivo es vivir con actitud lúcida y responsable para acoger la salvación de ese Dios. Bueno. Jesús se lo recuerda a todos: "Esforzaos por entrar por la puerta estrecha". Para acoger la salvación de Dios es necesario esforzarnos, luchar, imitar al Padre, confiar en su perdón. Jesús no rebaja sus exigencias: "Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso"; "No juzguéis y no seréis juzgados"; "Perdonad setenta veces siete" como vuestro Padre; "Buscad el reino de Dios y su justicia". Para entender correctamente la invitación a "entrar por la puerta estrecha", hemos de recordar las palabras de Jesús que podemos leer en el evangelio de Juan: "Yo soy la puerta; si uno entra por mí será salvo" (Juan 10,9). Entrar por la puerta estrecha es "seguir a Jesús"; aprender a vivir como él; tomar su cruz y confiar en el Padre que lo ha resucitado. En este seguimiento a Jesús, no todo vale, no todo da igual; hemos de responder al amor de Padre con fidelidad. Lo que Jesús pide no es rigorismo legalista, sino amor radical a Dios y al hermano. Por eso, su llamada es fuente de exigencia, pero no de angustia. Jesucristo es una puerta siempre abierta.

 

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