Las lecturas de la santa misa de este XXXII domingo del tiempo ordinario hablan de la resurrección de los muertos y de la vida del mundo futuro. En el pasaje del Evangelio de Lucas algunos saduceos se dirigen a Jesús con una pregunta insidiosa. Niegan que haya resurrección de los muertos, y quieren lograr que Jesús tome una posición al respecto, pero Él les responde, como siempre, con una claridad cristalina.
El Señor afirma que los muertos resucitan. Ésta es la afirmación más importante y solemne. Observa: "Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven" (Lc 20,37-38). Explica también cómo será la vida eterna, partiendo de la pregunta provocadora de los saduceos. A éstos, que con evidente ironía le preguntan de quién será esposa, después de la muerte, una mujer que tuvo durante su vida muchos maridos sucesivos, Jesús responde que los resucitados en el más allá "ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección" (Lc 20,35-36).
Así pues, en estas breves expresiones, Jesús reafirma dos veces consecutivas la verdad de la resurrección, agregando claramente que la existencia, después de la muerte, será diferente de la existencia en la tierra: desaparecerá la procreación, necesaria en el tiempo, según las palabras del Creador: "Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla" (Gn 1,28). Y dado que la vida de los resucitados será semejante a la de los ángeles, nos da a entender que la persona humana estará libre de las necesidades relacionadas con la presente condición mortal.
José Luis Sicre: La resurrección: ¿mito o realidad?Los judíos comienzan a creer en la resurrección en los últimos siglos del Antiguo Testamento. Quienes morían por ser fieles a Dios y a sus mandamientos debían recibir una recompensa en la otra vida.
José Antonio Pagola: Decisión de cada uno.Jesús no se dedicó a hablar mucho de la vida eterna. No pretende engañar a nadie haciendo descripciones fantasiosas de la vida más allá de la muerte. Sin embargo, su vida entera despierta esperanza.
Rosario Ramos: Enraizad@s en el Dios de la Vida.Jesús nos revela a un Dios de vivos y no de muertos, un Dios que es PRESENCIA y NOS HACE SER desde la dignidad que nos confiere ser sus hijos e hijas.