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Robertus Kardi 21 Noviembre 2019 4080

JESÚS, ACUÉRDATE DE MÍ CUANDO LLEGUES A TU REINO


Celebramos en este domingo la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo y con ella terminamos el año litúrgico y entramos en el tiempo de adviento.  Una de las palabras claves del texto evangélico de hoy  es la palabra “salvar”. “Que se salve a sí mismo” se dice en Lc 23,35); “¡Sálvate!” en Lc 23,37b y “¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!” en Lc 23,39c. Esta salvación está estrechamente ligada al adverbio “hoy” en el Evangelio de Lucas: “Hoy ha nacido un salvador” (Lc 2,1) “Hoy se ha cumplido esta Escritura” (Lc 4,21) “Hoy hemos visto cosas maravillosas” (Lc 5,26) “Hoy la salvación ha llegado a esta casa” (Lc 19,9). El rey que nos propone el evangelista Lucas es uno que salva ‘hoy’, ni mañana ni pasado,  como dijo Jesús a uno de dos malhechores, “en verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”. Esta salvación consiste en permanecer siempre con Él.

Celebrar la solemnidad de Cristo Rey es una apremiante invitación a proponer el Evangelio de Jesús a todas las personas. Un Evangelio que no condena sino más bien salva, un Evangelio que está de parte de los débiles y marginados de este mundo. Si Cristo es el rey del universo, antes prefiere serlo de cada uno de nosotros, y en especial de los más empobrecidos de este mundo. Su trono celestial quiere ser nuestro corazón, si lo dejamos, si le permitimos que nos salve de nuestros egoísmos, maldades, hipocresías, etiquetas, cerrazones, etc. Por eso, estamos invitados a decirle también hoy: «Jesús, acuérdate de mí».

Demos gracias a Dios Padre que nos hecho capaces de compartir el Reino de Jesucristo, un reino de amor y misericordia; un reino que busca justicia y paz; un reino donde el más importante es el que sirve, el que se hace pequeño y servidor de sus hermanos y hermanas.

 

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