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Robertus Kardi 26 Marzo 2021 1241

VERDADERAMENTE STE HOMBRE ERA HIJO DE DIOS


Jesús durante toda la pasión se mantuvo fiel a hacer la voluntad del Padre. Él fue preso, torturado, burlado, abrazó la cruz, fue crucificado, despreciado e insultado y al final murió como testigo de amor hasta el extremo.

Los hombres, sin embargo, movidos por la envidia, lo entregaron a la muerte. Movidos por la codicia, lo vendieron. Movidos por la hipocresía, lo traicionaron con un beso. Movidos por el miedo, huyeron y lo abandonaron. Movidos por la cobardía, lo negaron. Movidos por la prepotencia, le pegaron y lo escupieron. Movidos por la ingratitud, eligieron a un asesino, prefiriendo dar libertad a un malhechor. Motivados por la maldad, lo torturaron y se burlaron de él. Motivados por el despecho, lo insultaban sin ningún motivo.

Mirando nuestra historia personal, podemos descubrir que muchas veces actuamos motivados por envidia, por hipocresía, por cobardía, por miedo, por prepotencia, con ingratitud, por maldad, o por despecho … exactamente como aquellos del Evangelio. No nos debe escandalizar lo que hicieron estos hombres 2000 años atrás, pues en alguna medida… nosotros prolongamos en cada jornada la pasión de Cristo. El Jesús sufriente de nuestros días nos denuncia nuestro comportamiento. Cuando lo traicionamos, lo comerciamos, lo abandonamos, lo torturamos, lo insultamos o nos burlamos de Él, solamente nos mira, como miró hacia Pedro.

Jesús nos amó y lo hizo hasta el extremo. Ni aun cuando fue torturado y muerto fue capaz de dejar de amarnos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Y sabemos que el Padre siempre ha escuchado la oración de Jesús.

En esta semana santa pidamos a Jesús, ante todo, la gracia de reconocer las situaciones en que concretamente también nosotros hoy continuamos crucificándolo y que su mirada nos ayude a sinceramente llorar nuestros pecados.

 

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