En el Evangelio del domingo, la comunidad cristiana celebra la solemnidad de la Asunción de la Virgen. Una fiesta que llena de alegría y esperanza a los bautizados. El acontecimiento pascual ocurre en María de forma singular: su muerte e inmediata resurrección y glorificación. María es la gran creyente. La primera seguidora de Jesús. La profetisa que canta al Dios, salvador de los pobres, anunciado por él. Lucas por su parte, nos invita a hacer nuestro el canto de María. María comienza proclamando la grandeza de Dios: "mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava". María es feliz porque Dios ha puesto su mirada en su pequeñez. Así es Dios con los sencillos. María lo canta con el mismo gozo con que bendice Jesús al Padre, porque se oculta a "sabios y entendidos" y se revela a "los sencillos". La fe de María en el Dios de los pequeños nos hace sintonizar con Jesús. María proclama al Dios "Poderoso" porque "su misericordia llega a sus fieles de generación en generación". Dios pone su poder al servicio de la compasión. Su misericordia acompaña a todas las generaciones. María proclama también al Dios de los pobres porque "derriba del trono a los poderosos" y los deja sin poder para seguir oprimiendo; por el contrario, "enaltece a los humildes" para que recobren su dignidad. A los ricos les reclama lo robado a los pobres y "los despide vacíos"; por el contrario, a los hambrientos "los colma de bienes" para que disfruten de una vida más humana. Lo mismo gritaba Jesús: "los últimos serán los primeros". María nos lleva a acoger la Buena Noticia de Jesús: Dios es de los pobres. María nos enseña como nadie a seguir a Jesús, anunciando al Dios de la compasión, trabajando por un mundo más fraterno y confiando en el Padre de los pequeños.
José Antonio Pagola: Rasgos de María. La visita de María a Isabel permite al evangelista Lucas poner en contacto al Bautista y a Jesús, antes incluso de haber nacido.
Guadalupe Labrador: ¿Nos animamos a ponernos en camino?Una fiesta que nos habla del triunfo y la santidad de María, pero que apenas nos dice nada si nos quedamos en las imágenes, porque nuestra propia experiencia tiene poco que ver con ellas.
Episodio 10 Carta Testamento de San Guido Maria Conforti